4 jun. 2013

Brindemos por las mujeres: “Sex & The City” cumple 15 años

La primera vez que oí hablar de “Sex & The City” -lo siento, yo la empecé a ver en V.O. y para mi nunca será Sexo en Nueva York, ni soporto escuchar a Carrie con la voz doblada- fue paradójicamente a través de un hombre: En Caracas, un exjefe me explicaba que Mr. Big se casaría con la preciosa veinteañera Natasha, ya que la protagonista no era una chica para comprometerse. Inmediatamente le pregunté el nombre de la serie y en que canal lo daban. Viniendo de un machista como mi exjefe enseguida me interesé por saber a que tipo de mujer de una exitosa serie televisiva le había puesto la misma etiqueta que a mi: “No casadera” 

Cuando escuché la melodía de la presentación, esa cancioncilla con remembranzas latinas me atrapó, y al ver los estilismos decidí que Seinfeld y Friends tendrían competencia. 

Para mi "Sex & The City" significó un despertar; Vivía en una sociedad a mi modo de ver retrógrada y machista, donde el sueño de la mayoría de las mujeres es casarse “bien”: Conseguir un marido que la mantenga, tener una casa grande y varios niños para fardar. Yo secretamente pertenecía a otro grupo: las que desean una profesión u oficio de la que sentirse orgullosa, tener dinero para viajar y divertirse y a la que cocinar o atender a un hombre les produce alergia. 
En dos días se cumplen 15 años de su primera emisión: el 6 de junio 1998. En esos maravillosos “late nineties” me identifiqué con la provocadora Samantha, la sarcástica Miranda y la estilosa Carrie, que con su MacBook, su pelo rizado y sus mini-mini faldas era igual a mi pero rubia, y a diferencia de mi SI tenía el trabajo y el armario con el que yo soñaba ;) ... Y en el siglo XXI, ya viviendo en Europa, me convertí en fiel seguidora.

Demás está decir que mi identificación con Charlotte es ¡Cero! 

Más que el sexo y la ciudad, la trama gira en torno a los hombres. Las cuatro protagonistas (Samantha en muchísimo menor grado) están constantemente en la búsqueda del amor. A pesar de ser cuatro mujeres independientes y exitosas “necesitan” a un hombre en sus vidas. Yo no juzgo esto, pues la serie expone diferentes modos de vida todos perfectamente válidos aunque en ciertas temporadas demasiado estereotipados. Pero las protagonistas tienen opciones, y esta posibilidad de elegir es lo que me hace estar en sintonía con ellas. 

Mi mayor decepción ha sido que Miranda terminara alienada a un rol femenino tradicional, aunque sé que esto fue un giro inesperado ya que Cynthia Nixon se embarazó y esto conllevó un cambio en el personaje. 

Yo soy y he sido super-fan de la serie, ferviente defensora del poder femenino y agradecida por muchos temas que se han tocado en esta serie como en ninguna otra. No digo que sea perfecta, hay muchos puntos que criticar y se que tiene tantos seguidores como detractores que la odian por considerarla superficial. Y Si, también se que muchas feministas la consideran denigrante, respeto su opinión más no la comparto. 

Para mi "Sex & The City" es como mi declaración de amor a mis amigas, la constante más fiel en mi vida, como lo es cada una de las protas en la vida de Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte. Como mujer independiente que tomo lo que quiero y dejo lo que no me conviene sin culpas ni complejos, pienso que esta serie ha abierto las miras de muchas mujeres en el mundo. Las revistas de moda en los años 80´s me han bautizado en la moda y "Sex & The City" fue mi comunión como fashionista y mi confirmación como feminista, sin rubores ni vergüenza. 

¿O es que no se puede ser feminista y femenina y gustarte el maquillaje y los tacones? Y yo respondo: ¿Por que no? 

¡Si se puede ser lesbiana y machista! ¿O el rol masculino, protector y proveedor que asumen ciertas mujeres con sus parejas tipo damisela-desvalida es mas comprensible? 

Yo creo que podemos y debemos elegir lo que queremos ser, y eso precisamente es con lo que me quedo de ésta serie. No opino lo mismo de las pelis, que considero desvirtúan la esencia de la serie, en especial SATC 2, y por mi parte tienen un suspenso.

¡Podría quemar mis sujetadores (que la verdad sea dicha son bastante incómodos), pero no dejaré de afeitarme las piernas, ni pintarme la boca, ni brindar por las mujeres con un Cosmopolitan, Cheers!! 
X.O.X.O.

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